|

La gran “ideota” de los nuevos diputados de Jalisco de eliminar la tenencia vehicular podría traer más problemas que beneficios, pero además cae en el populismo tan odiado por los políticos “decentes”.
La iniciativa presentada en su debut como diputado por el coordinador del Partido Acción Nacional (PAN), Abraham González Uyeda, respaldada por el coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Roberto Marrufo Torres y ratificada por el propio gobernador blanquiazul, Emilio González Márquez, traería consigo un boquete fiscal de al menos mil 600 millones de pesos.
Quienes saben de asuntos fiscales piensan que el Impuesto Sobre Tenencia y Uso de Vehículos no es malo, pues los carros económicos y los que tienen más de 10 años no lo pagan, por lo cual es equitativo ya que pagan más quienes más autos tienen y de mayor valor.
Es de todos sabido que este impuesto se creó de manera provisional en 1968 para financiar las Olimpiadas en México y tendría vigencia de dos años. Sin embargo, la falta de una reforma fiscal lo mantiene hasta nuestros días.
En 2009 su recaudación representó ingresos de alrededor de 21 mil 803 millones de pesos para las entidades, pues aunque es un impuesto federal los gobiernos estatales reciben como incentivo por captarlo en sus ventanillas 100 por ciento de los recursos y de ahí reparten al menos 20 por ciento a los gobiernos municipales.
Pero la parte más indecente es que desde su campaña, el presidente mexicano Felipe Calderón prometió desaparecerlo, luego dejó la decisión a los gobiernos estatales y hoy de manera populista gobiernos como el de Jalisco prometen eliminarlo, pero no este año, ni el siguiente sino cuando dejen el cargo en 2012.
|