La carne de caballo, cuyos cortes se procesan en instalaciones de rastros mexicanos Tipo Inspección Federal (TIF) de varias entidades del país, permanece como un artículo muy afamado en mercados muy exigentes del extranjero.
El volumen acumulado de esta carne para el mercado de exportación implica por año el sacrificio de 100 mil animales.
Así lo comunicó el director de inocuidad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Octavio Carranza de Mendoza, quien detalló que las plantas TIF más notables en la matanza de los corceles para cortes de exportación se concentran en el occidente del país y concretamente en las ciudades de Aguascalientes, además de Jerez y Fresnillo, en el Estado de Zacatecas.
Entre los destinos más destacados de la carne de equinos, refirió que figuran Bélgica y Francia, donde desde hace tiempo se tiene una demanda permanente para este producto que se destina a la elaboración de diversos platillos.
El funcionario detalló que si se analiza que los países compradores de la carne de caballo exigen condiciones estrictas de sanidad e inocuidad de los productos, este hecho habla bien del avance que se tienen en el sistema mexicano de las plantas TIF (tanto de matanza, como de procesamiento de los productos cárnicos), de modo que este sistema cumple con los requisitos exigidos por el mercado internacional, tanto en los aspectos higiénicos, como en la trazabilidad del producto que implica identificar su origen, desde el campo hasta su lanzamiento al mercado.
Si bien una parte de los caballos sacrificados para el consumo humano provienen de establos mexicanos, otra cantidad de animales son de importación.
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